Hace dos años eran rivales y, en público, se mostraban los dientes. Cada uno defendía su territorio y hablaba de sus quilates en la vida política. En un momento, los chispazos entre ambos salpicaron también a los concejales. Pero, en la política, se sabe que en tiempos electorales la clave está en formar sociedades. Entonces, ni uno ni otro dudó un instante siquiera en dejar atrás las divisiones y se sentaron a dialogar.
Fue un encuentro a solas, sin testigos. Pero, como siempre sucede, los pormenores del acuerdo trascendieron las fronteras del municipio. La reunión entre  el diputado Gerónimo Vargas Aignasse y el intendente de la capital, Domingo Amaya, se desarrolló el lunes en el edificio de Lavalle y 9 de Julio.
Por primera vez, Vargas Aignasse conoció el coqueto despacho de Amaya. A su  vez, el jefe municipal pudo ver de cerca a quien hace dos años se mostraba como un contrincante para competir por el municipio. Las diferencias se remontan a dos años atrás. El período pico de las tensiones entre ambos dirigentes había sido mayo de 2009, cuando Vargas Aignasse declaró que, en 2011 (o sea ahora) iba a pelear por la intendencia. Ya lo había intentado en 2003, pero perdió a manos de Antonio Domingo Bussi por apenas 17 votos. Sin embargo, Bussi nunca pudo asumir y fue el comienzo de su calvario por los tribunales federales hasta terminar hoy en día con un arresto domiciliario.
El 27 de mayo de 2009, Vargas Aignasse admitió, a los cuatro vientos, su intención de ser intendente. "Yo, como otros compañeros, quiero ser candidato, veremos quién llega mejor", dijo el diputado nacional. "Me encantaría una interna con Amaya, pero habría que preguntarle a él si quiere una interna con nosotros", desafió.
En aquel tiempo, no fue Amaya el que salió a responder la bravata. El encargado de cruzar declaraciones públicas fue Germán Alfaro, el diputado nacional que por entonces era el hombre de mayor confianza del intendente de la capital. Así, los diputados se mostraron las espadas. "No creo que Amaya vaya a una interna con alguien que está haciendo sus primeras armas", respondió Alfaro con arrogancia.  "Amaya -dijo Alfaro-, tendría que aspirar a otro espacio, que sea de otra característica y de mayor envergadura, ya no para intendente; pero eso está en su fuero íntimo", advirtió en un claro mensaje de incitación a buscar otras escalas y altas posiciones en la carrera política.
La batalla había quedado planteada entre Vargas Aignasse y Amaya. Las hostilidades siguieron hasta finales de 2009, cuando en octubre, el intendente borró de un plumazo las adscripciones del personal de los concejales que respondían a Gerónimo y a Rolando "Tano" Alfaro. Aquella decisión se interpretó como una declaración de guerra.

Cambia, todo cambia
En la política todo es posible. Los tiempos han cambiado. Ahora, Vargas Aignasse y Amaya estrecharon su mano para olvidar las viejas rencillas y decidieron caminar juntos hacia las elecciones.
Las conveniencias son para ambos dirigentes, por supuesto. Hay una lista oficial de candidatos alperovichistas, pero los acoplados tienen que pelear desde afuera con recursos propios. Entonces, uno abastece al otro y, de ese modo, se evita el corte de boleta. Vargas Aignasse se retiró de la reunión con una amplia sonrisa. Obtuvo fondos para obras en el circuito 14, en la zona de Villa 9 de Julio. Se iluminarán algunas plazas, habrá cordón cuneta y pavimento en las calles. 
Lo más llamativo del caso es que a la misma hora en que Vargas Aignasse y Amaya conversaban a solas, por otra puerta de la intendencia ingresaba Germán Alfaro para hablar con el intendente. Sin embargo, Amaya no abrió la puerta y le pidió que esperara afuera hasta que terminara su reunión.
Casi de manera simultánea, los ediles se enteraron del encuentro que estaba sucediendo. Algunos concejales comenzaron a sospechar que fue el propio Alfaro quien pergeñó el encuentro entre Vargas Aignasse y Amaya. Al final, Alfaro se retiró del edificio sin esperar a que terminara la reunión. 
Otro sector del peronismo también conjetura que, una vez que terminó de estrechar la mano de Vargas Aignasse, el intendente Amaya se comunicó con el gobernador, José Alperovich, para notificar de todo lo hablado con su ex rival político.
La maquinaria electoral se puso en marcha y nada la detendrá hasta el día de las elecciones. Es mucho lo que está en juego con la re-reelección. Por esa razón, el mazazo que le dio la Justicia, con su fallo en contra de la actual conformación de la Junta Electoral Provincial, ha minado al alperovichismo. 
Esto no significa que haya un temor a que los jueces vayan a frenar la re-reelección habilitada en la reforma Constitucional de 2006. Pero, el fallo de la Sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, sí ha dejado "un agujero negro" en las filas del Gobierno. Aunque, algunos acoplados festejan porque esperan pelear el voto mano a mano.